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viernes, 14 de noviembre de 2014

La canción del fin del mundo



Cuando a un director de cine le gusta la música, se nota. Si además es capaz de fundir esta pasión con su obra, el resultado suele ser abrumador. Así, canciones ya de por sí emblemáticas, pueden quedar unidas a una imagen que las realce, y temas desconocidos para el gran público pueden acceder a la inmortalidad. La música y el cine son una de las combinaciones que más maravillas nos ha dejado a lo largo de sus encuentros, y conseguir la mezcla perfecta de ambas es todo un arte.
   
       


Antes de Scorsese, "Atlantis" de Donovan nos sumergía inevitablemente en el océano al escucharla, pero después de "Uno de los nuestros" pasó a ser el acompañamiento perfecto de una paliza de mafiosos con puñetazos ralentizados. La habilidad de Martin para conjugar música y cine trasciende los límites de la mayoría de los directores hasta la fecha, sus películas son un acierto continuo en lo que a canciones se refiere. No hay que olvidar que estamos ante el director de "El último vals" y "No direction home". 

Más discreto, pero con innegables destellos de este don es Oliver Stone, que con la guerra de Vietnam y política americana como temas fetiche, firma una de las secuencias más bellas y conmovedoras de la historia: la muerte de Elías (Willem Dafoe) en Platoon, cayendo con los brazos abiertos en el momento más álgido del "Adagio for strings" de Barber. Con ella dejó claro que este canon es la definición de desgarrador, y nos brindó una imagen inmortal para recordarlo.



Y si escarbamos un poquito en la pareja formada por la ópera y el séptimo arte, todos solemos acordarnos del coqueteo de Garry Marshall con La Traviatta de Puccini en "Pretty woman", cuando en mi humilde opinión, en este campo nadie ha podido superar a Norman Jewison con una oscarizada Cher caminando por las calles de Nueva York dando patadas a una lata, mientras un devastado Nicolas Cage sube el volumen de su tocadiscos y La Bohéme envuelve el amanecer de "Hechizo de Luna". 



El siempre transgresor Paul Thomas Anderson nos hizo a muchos el favor de presentarnos a la etérea Aimeé Man, que firmó la banda sonora de "Magnolia", participando en una de las secuencias más singulares del cine contemporáneo, en el que en medio de una tormenta de emociones, todos los personajes se ponían a cantar aquello de "Wise up", y el film se despedía de forma acojonante con "Save me", nominada a los oscars de ese año a mejor canción original. 

Pero esta categoría surgió años atrás cuando el (probablemente) mejor dúo de la historia compuso por primera vez un tema por encargo para una película. "Mrs Robinson" supuso un antes y un después para Simon y Garfunkel, como todas las secuencias en que sus canciones acompañaban a "El Graduado", destacando los enigmáticos semblantes de la bellísima Katherine Ross y un jovencísimo Dustin Hoffman subidos en el autobús al son de "The sound of silence".



Y con Katherine Ross tenemos que hacer parada obligatoria en "2 hombres y un destino", y reverenciar al maestro George Roy Hill por ese paseo en bicicleta con Paul Newman, Burt Bacharach y su "Raindrops keep falling on my head" sonando entre las tablas de madera de una valla por la que se cuela el sol. Lo que transmite esta escena, y cómo puede llegar a tocar al espectador, la convierte en una entre un millón.

Si por el contrario necesitamos un subidón de adrenalina, y estamos cansados del "California" de Rocky (y quien no lo esté, lo estará cuando vea en Rocky VI a Stallone subir las escaleras al final de su entrenamiento...con un perrito) podemos coger "The fighter" y disfrutar de la reinvención del entrenamiento del boxeador al son de "Can you hear me knocking" de los Rolling Stones, y de la entrada de Bale y Walbergh a contracorriente en el ring con su himno, materializado en la poderosa "Here i go again" de Whitesnake.

El maestro de los revivals en lo que a música se refiere es sin duda Tarantino, que en cada una de sus películas consigue lo imposible, desde que la dulce Nancy Sinatra nos cante la masacre de "La novia" a que un puñado de chicas muera a manos de El especialista Mike mientras tratamos de memorizar el nombre del grupo que canta su muerte con "Hold tight" 
(Dave dee dozy beaky mick & tich).

Tales son las maravillas que esta estrecha amistad entre cine y música ha ido dejando, y tal es el placer de verlas y escucharlas, que más de uno las visiona a menudo en youtube, o las agrupa todas en un dvd (en mi caso), para dejar que le atrapen de vez en cuando, y esbozar una sonrisa por esos minutos de paz y admiración ante algo perfecto. Y de entre todos esos tesoros que cada uno tenemos grabados en el recuerdo, y de los muchos que hoy se quedan en el tintero, yo me quedo con Cameron Crowe, que tras lucirse con Tome Petty o Bob dylan en Jerry Maguire, dejó clara su pasión por la música contando su propia historia en "Casi Famosos", con fórmulas perfectas a lo largo de toda la película, desde un autobús de músicos enfadados que es capaz de reconciliarse al cantar "Tinny dancer", a describirnos el amor tan sólo con "I wish i had a river" y un interminable estrechón de manos entre Kate Huson y Billy Crudup.

Hasta aquí mi lista de matrimonios acertados entre cine y música. No la he meditado mucho, ni he tratado de citar las mejores, tan sólo he ido saltando de una a otra según iba recordando, y os he dejado los carteles de muchas otras que se quedan para la próxima, ¡No hay prisa! 
Al fin y al cabo no estamos en la radio pirata de Richar Curtis, no somos Phililp Seymour Hoffman ni tenemos que elegir un último tema que pinchar antes de que el barco hunda, y aunque su elección de "Nights in white satin" para la última locución, seguido de la deliciosa "Wouldn´t it be nice" es más que acertada, seguro que todos tenemos pensada una canción para el fin del mundo.







Texto: Cristina Martín






martes, 25 de octubre de 2011

EDWARD BURNS:ESPÍRITU INDEPENDIENTE (II)



Tal y como os comentábamos en el reportaje anterior, Edward Burns acumula ya 12 títulos como director en su filmografía, además de otros trabajos como su colaboracion en el libreto de "El vuelo del fénix". Continuamos haciendo un repaso por sus obras:


Miércoles de ceniza


Un nuevo cambio de registro marcó su siguiente película. Ésta vez nos mostró el lado oscuro de nueva york, en el hell´s kitchen de los 80, echando mano de sus raíces irlandesas y con un guión a contrarreloj sobre ajustes de cuentas entre mafias. El guión mostraba un día en la vida de Francis Sullivan (Burns) y su hermano (Elijah Wood), que regresa de incógnito al barrio del que tuvo que huir años atrás para evitar que lo mataran, tras defender la vida de Francis.

A pesar de que éste intento tuvo menor acogida en nuestros cines, Burns se imbuyó valientemente en un género totalmente nuevo para él. Como cineasta inquieto que es, siempre explora nuevos horizontes, nuevos modos de probarse a sí mismo y a su obra, y ésta película es una prueba feaciente. Tanto los personajes como el ritmo están muy bien llevados, y aunque el film puede carecer de la garra de algunas consagradas del género (como la excelente "El clan de los irlandeses"), Burns consigue presentarnos un puzzle que siempre queda resuelto del todo (penitencia incluída).

Burns es especialista en eso, ordena las historias de sus personajes minuciosamente, no suele dejar cabos sueltos, y además lo hace de maner equitativa y realista (en sus historias no hay lugar para milagros ni disparates increíbles, todo está minuciosamente escogido y valorado), es un director y guionista cuidadoso y atento. Aquí volvemos al tema de las relaciones fraternales y al amor cruzado, con vuelta a la religión católica en su aparición más marcada).

Burns asume también su papel más protagonista. El espléndido Elijah Wood le secunda con el éxito esperado, y apariciones como la de Oliver Platt o Rosario Dawson nos corroboran otro dato; Aunque no sabemos el criterio que Burns sigue para elegir a sus actores, deducimos que no le importa tanto que estén de moda como el que sean buenos, y suele darles la oportunidad de lucirse en papeles complejos (bajo una atenta y esmerada dirección) por los que el público suele recordarlos. Todos suelen repetir con él, y Cameron Díaz afirma que está entre sus directores favoritos.


El dato: El hermano de Burns, Brian Burns, hace un aparición en la película.
Lo mejor: Elijah Wood, los simbolismos del guión, las frentes marcadas con ceniza y el tiempo de descuento.
Recomendación de LASDELCINE.
Las aceras de Nueva York. 
Burns regresó a la comedia coral (y al corazón de Manhattan) con éste ensayo sobre las relaciones de corte a lo Woody Allen, aunque él mismo comentó en un reportaje que había hecho uso de la cámara en mano para rodar algunas escenas, inspirado por Spilerberg, al que había visto hacerlo durante el rodaje de "Salvar al soldado Ryan", en cuyo elenco figuraba.

No obstante, y aunque se trataba de un terreno bien conocido para él, no contó con el beneplácito del público ni de la crítica, y es que a pesar de su cuidado ejercicio con los actores (y de los actores), la trama no llega a despegar del todo. La historia gira en torno a su tema estrella, las relaciones, aunque también vuelve a tocar temas como las encrucijadas, la madurez o la fidelidad. Una vez más cuenta con un elenco de lujo, con actuaciones como la de el genial Stanley Tucci, Dennis Farina, la que era su pareja por aquél entonces, Heather Graham, y la tristemente facellida Britanny Murphy.

El dato: Su estreno estaba previsto para septiembre del 2001, pero se retrasó al 21 de noviembre tras el atentado a las torres gemelas.
Lo mejor: Los actores, la planificación del director.


Buscando a Kitty


Es a partir de ésta película cuando las películas de Burns empiezan a escasear en las salas españolas. Ésta en concreto salió directamente en alquiler con año y medio de retraso, aunque una servidora pudo encontrarla antes por internet y comprar luego el penoso doblaje que hicieron en España (recomiendo a todo el mundo que la vea en vo).

Foto de Buscando a Kitty (Looking For Kitty)

En ésta ocasión se evidencia un presupuesto mucho menor que las anteriores, como también son más humildes las pretensiones del guión. Burns firma su historia más íntima hasta el momento, y nos pasea por las calles de nueva york a través de dos personajes interpretados por él mismo y David Krumholtz (a quien muchos descubrirán como actor en éste papel). Uno de los temas favoritos de Burns, las encrucijadas, toma aquí la forma de la aceptación tras una pérdida.


Dentro de su sencillez y franqueza, la historia concluye con un final maestro que, lejos de imitar a la realidad, parecer ser la realidad en sí misma.

Lo mejor: El plano inicial y el plano final. La música, David Krumholtz.

Recomendación LASDELCINE.

La semana que viene terminaremos nuestro paseo por la filmografía de Burns. ¡Esperamos que la estéis disfrutando!
¡Que tengáis buena semana y no olvidéis que hasta el jueves 27 podéis participar en nuestro concurso de los 6 grados!

lunes, 17 de octubre de 2011

EDWARD BURNS:ESPÍRITU INDEPENDIENTE (I)


Edward Burns es un actor y director neoyorkino con ascendencia irlandesa, conocido en nuestro país por su faceta de actor en películas como "Salvar al soldado Ryan" o "15 minutos". No obstante, y aunque muchos no lo saben, Edward empezó su carrera de actor protagonizando su primera película como guionista y director: "Los hermanos Mcmullen", con la que ganó en el gran premio del jurado en el festival de Sundance en 1995, y consiguió que el mismísimo Robert Redford produjera su siguiente película; "Ella es única", la más conocida de toda su filmografía, con Cameron Díaz y Jennifer Aniston.
Edward Burns
EDWARD BURNS EN "CONFIDENCE"
A raiz de éstas, Burns fue obteniendo papeles importantes en films ajenos, como "Confidence" o "The holidays". Actualmente tiene una productora con su hermano, Irish Twins, y compagina sus labores de actor con las de guionista y director. Además es un cineasta convencido, y da conferencias sobre el séptimo arte, cuando no graba y sube videos a youtube con lecciones didácticas o respondiendo las preguntas de sus fans y seguidores de su página de facebook.

Su obra como director ha ido creciendo hasta alcanzar 12 títulos, el trabajo de un director independiente, incansable, sincero, íntimo y cercano, que cuenta historias del día a día dotándolas de clase y elegancia. En cada una de ellas nos traslada a diferentes partes de nueva york, y nos sumerge en relatos de vidas cotidianas que, con permiso del gran Woody Allen, lo convierten en el director de la gran manzana.

Si aún no habéis visto nada suyo, o si no lo habéis visto todo, os dejamos algunas notas sobre su filmografía, y os las recomendamos una a una:

Los hermanos Mcmullen

Burns rodó su primera película cuando trabajaba como asistente en el show de televisión "Entertaiment tonight". El guión habla de tres hermanos que se enfrentan a decidisiones sobre la madurez, la fidelidad, el compromiso e incluso la religión. Entre los actores (todos poco conocidos por entonces) figuran algunos de los favoritos de Burns: Su entonces novia, Maxine Bahns, Michael Mcglone o Connie Britton.


En ella el autor plasma algunos de sus temas principales: el miedo al compromiso, las relaciones fraternales y las secuelas de los padres. En éste caso, el padre está tan ausente como la madre, pero en el resto de sus películas la figura del padre irá tomando importancia (bien siendo el padre propiamente dicho, o bien mediante cualquier otro personaje), mientras que la de la madre suele ser una figura desdibujada, ausente en su filmografía.
El dato: Burns pidió dinero a sus familiares para poder rodarla, reunió 25.000 dolares y recaudó cerca de más de 10 millones en EEUU, lo que la convirtió en la película más rentable del año y a él en la nueva promesa del cine independiente.
Premios: "Mejor primer largometraje" en los premios independent spirit.
"Gran premio del jurado" en el festival de Sundance.
Lo mejor: Su frescura; dentro de un mundo que nos es conocido, consigue sorprendernos gratamente.


Ella es única

Las carencias económicas de su ópera prima no se repitieron en su segundo proyecto gracias a la intervención del gran (y no nos cansaremos de decirlo)Robert Redford. Con un buen presupuesto y un mejor elenco de actores, Burns escribió, dirigió y protagonizó "Ella es única", recayendo dos de los coprotagonistas en los ya mencionados Mcglone (que borda aquí su papel de hermano ambicioso y competitivo)y Bahns, al que se unieron Jennifer Aniston, Cameron díaz (después del boom de "La máscara") y el secundario de etiqueta John Mahoney.
La historia trata de dos hermanos (Burns y Mcglone) muy diferentes que se enamoran a destiempo de la misma mujer (Díaz).
 
El director profundiza de nuevo en temas como las relaciones entre hermanos, entre padres e hijos (con un  jugoso personaje encarnado por Mahoney) y las relaciones amorosas.
El dato: El músico Tom Petty compuso la banda sonora de la película.
Lo mejor: Los actores (Mcglone y Díaz), y todos los diálogos y secuencias de Mahoney (el mejor papel de su carrera a nuestro juicio).
La curiosidad: Si alguna vez tuviera al oportunidad, le preguntaría al director si le gusta la película de Norman Jewison "Hechizo de luna", o si es una coincidencia que salgan varios secundarios de ésa película (una de nuestras favoritas) en la suya (John Mahoney, Anita Gillette y Robert Weil).
 Recomendación de LASDELCINE

No mires atrás

En su tercera película vemos bastantes cambios con respecto a las dos anteriores. En ésta ocasión Burns se arriesga pasando de la comedia coral, a un drama en el que la protagonista indiscutible es una mujer (Lauren Holly) que se debate entre quedarse en su pequeño pueblo junto a su novio (Bon jovi), o escapar con su amor de juventud (Burns) que vuelve tras una larga ausencia.

Burns asume aquí un rol menor, y vuelve al tema de las encrucijadas, el valor, las secuelas de los padres y el amor, pero desde un punto de vista dramático. Por primera vez lo vemos alejarse de su adorada Nueva york, aunque que sigue latiendo tras la figura de ése mundo que existe fuera las fronteras del pueblo.
Si bien la película no tuvo el éxito de las anteriores, quizá porque la gente esperaba otra comedia, es una buena historia con un mensaje claro, consecuente y valiente.
El dato:  Bruce Springsteen pone banda sonora a la película con temas idóneos para esta pequeña historia, que bien podría ser la letra de alguna de sus canciones. Además hay también alguna canción de su mujer, Patty Scialfa.
Lo mejor: La banda sonora (tanto las canciones como el score), y el guión, por el riesgo que asume dentro de su sencillez.

Hasta aquí el reportaje de hoy sobre uno de nuestros directores favoritos. En un próximo post os comentaremos y recomendaremos el resto de sus películas.

¡Que tengais una buena semana!

Texto: Cristina Martín.