martes, 25 de junio de 2013

TEN YEARS



Tras algunos meses de sequía, el otro día tuve el placer de cruzarme con una película de esas que te tocan la fibra, incluso aunque sus carencias sean evidentes.
Inédita en nuestro país, Ten Years es una nueva revisión de uno de los acontecimientos yankees por excelencia: la reunión de ex alumnos del instituto, género que para lasdelcine alcanzó su máxima expresión con "Beautiful Girls", del fallecido Ted Demme.


Ten years supone un buen sucedáneo de aquella maravillosa película, y toca un tema recurrente tanto para los cineastas como para los espectadores ¿El motivo de su éxito? probablemente, que todos tenemos una historia al respecto. Todos hemos tenido un grupo de amigos, con suerte hemos alargado nuestra amistad con ellos en el tiempo, incluso con largos periodos de ausencias, de modo que hemos podido madurar juntos o ver los cambios en unos y otros conforme la vida avanza.
El director siente el deseo de contar su historia, del mismo modo que el espectador espera revivir la suya a través de la película, una vez más.

Channing Tatum debió pensar así cuando decidió producir el proyecto, asumiendo el rol principal y reservando el papel de su novia en la ficción a su mujer en la vida real, Jenna Dewan Tatum.
Channing interpreta a un treintañero, que vuelve a su pueblo natal junto a su nueva novia para la reunión de los diez años de su promoción.
La fiesta en su antiguo instituto viene precedida de una pequeña reunión con sus amigos mas íntimos, en la que localizamos un jugoso elenco de actores: El emergente Oscar Isaac, Kate Mara, Chris Pratt, Justin Long, Max Miguella, o Rosario Dawson, muy dada a aparecer en este tipo de proyectos.


El guionista de "Querido John", Jamie Linden, firmó el libreto y debutó en la dirección con el que deducimos, era un proyecto muy personal para él. Prueba de ello es la modesta puesta en escena, y que Tatum le ayudara a producirla. No obstante, y como suele ocurrir en este tipo de historias, lejos de perjudicarle, sus limitaciones la hacen interesante, más cercana y real.

El cóctel de historias se entremezcla con soltura, y aunque no todas alcanzan la misma plenitud argumental, consiguen representar con eficiencia muchos de los sentimientos y situaciones que podemos encontrar en reencuentros de este tipo: El amor de juventud que no consigues olvidar, el matón del colegio que ha pasado a ser un plasta, la chica tímida con la que nunca llegaste a hablar y siempre te intrigó, o la sensación de que por mucho tiempo que haya pasado, los amigos de entonces conocen mejor que nadie esa parte de tí, y la confianza no se ha perdido.

Los destellos más sugerentes de la planificación del director se concentran en Tatum (ver el plano de entrada y el de salida), sin pasar de ser correcta. No obstante hay un trabajo más notable en la dirección de los actores, cuyos personajes captan nuestra atención desde el principio por su credibilidad.
Tatum lleva camino de convertirse en el nuevo Mark Walbergh, un auténtico chico rebelde-cuerpo de gimansio-con inquietudes, que gana como actor con cada nuevo papel, y busca proyectos que le interesen para producirlos. El chico nos viene gustando desde hace tiempo, pero la sopresa del film, sin duda, es Oscar Isaac.


El grimoso príncipe Juan de Robin Hood que firmara Ridley Scott, o el marido exconvicto de la sosa (¿Somos las únicas a las que nos les gusta esta chica?) Carey Mulligan en Drive, que hasta ahora no nos había enamorado precisamente aunque bordara sus papeles, encarna aquí al ex alumno del instituto que ha triunfado en la música, y nos brinda un bellísimo tema propio que él mismo interpreta "Never had", sin duda, el momento más logrado de la película (A pesar de que puede resultar ligeramente previsible).

Ten years es un buen título para incluir en nuestra filmoteca junto a la citada Beautiful girls, Pequeñas mentiras sin importancia o Reencuentro. Y como de amigos va la cosa, le dedico este modesto comentario a los míos, a mi grupillo de siempre, porque sigamos teniendo más historias que compartir y por muchos años más.

Cristina Martín


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